Las industrias alimentarias han evolucionado en los últimos años de forma exponencial, un crecimiento que ha conllevado también nuevas y mayores exigencias en materia de seguridad alimentaria, limpieza y desinfección. Con el fin de facilitar a las Industrias de Alimentación y Bebidas la puesta en marcha de nuevas medidas que garanticen la Seguridad Alimentaria en sus instalaciones, Cleanity, empresa especializada en Higiene Industrial, junto con la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), ha elaborado un Manual de Buenas Prácticas que ha sido presentado hoy en el marco de Alibetopías.

Tal y como ha explicado Mariam Burdeos, directora de Cleanity, durante su ponencia en la jornada, “este Manual pretende ser una herramienta de referencia para pequeñas y grandes empresas de alimentación con la que se mejore la toma de decisiones. Por ello, analiza las particularidades y necesidades de un gran número de sectores, desde las industrias de bebidas, hasta las cárnicas, pasando por lácteas o las conserveras”.

El Manual identifica 7 retos a los que se enfrentan las industrias alimentarias:

  • Reducción de consumos. Representa una importante preocupación de todas las organizaciones, tanto por cuestiones económicas como por impacto medioambiental. Según Mariam Burdeos, “esta preocupación se ve claramente en lo que se refiere al proceso de higiene industrial, puesto que lo óptimo y lo que demandan cada vez más empresas es equilibrar el tiempo, la acción mecánica y química y la temperatura para conseguir reducir los consumos garantizando a su vez la seguridad alimentaria”.
  • Control de las dosis y el uso de concentrados. Este reto está muy relacionado con el control de los consumos. En este caso, según la directora de Cleanity, el uso de soluciones concentradas tiene muchas ventajas:
  1. Optimización de costes de almacenamiento y transporte
  2. Garantía de dosificaciones exactas
  3. Son soluciones más fáciles de utilizar por parte de los operarios y más segura.
  4. Y, por supuesto, reducción del impacto ambiental.
  • La transformación digital y la industria 4.0 son una realidad ya en muchos entornos productivos. Y también en el caso de la higiene industrial introduciendo, entre otros, sistemas que permitan securizar los procesos, controlar los consumos, automatizar los pedidos, etc.
  • Evidentemente, no podemos garantizar la seguridad alimentaria si no eliminamos los contaminantes que la amenazan. Por ejemplo, según Mariam Burdeos, “la formación de biofilms en instalaciones industriales es una de las preocupaciones actuales de mayor relevancia debido a la capacidad de ciertos microorganismos, entre los que se encuentran muchos patógenos alimentarios, a adherirse y establecerse en las superficies de equipos y conducciones”. Tal y como ha explicado, “cuando un biofilm se forma en las áreas donde se procesan y manipulan alimentos, es muy difícil erradicarlo, ya que en estos entornos húmedos y ricos en nutrientes se favorece la proliferación de los microorganismos del biofilm. La matriz del biofilm, además, impide la penetración de los biocidas disminuyendo su letalidad”.
  • Usar soluciones con menor impacto medioambiental. Representa un reto transversal a todos los demás y con un importante calado social en la actualidad. En este sentido, desde Cleanity se han impulsado soluciones para las industrias alimentarias que cuentan con una base enzimática que, en el caso de los biofilms, rompen esta matriz permitiendo erradicar los microorganismos.
  • Gestión y el control de residuos. La tendencia es formular los productos en formatos que permitan reducir al máximo el consumo de plástico. Además, también se debe dar una respuesta al poslimpieza mediante, por ejemplo, soluciones biodegradables que generen menos residuos tóxicos.
  • Diseño higiénico. Es fundamental hoy en día saber cómo adaptar los diseños higiénicos a las nuevas instalaciones y maquinarias que se incorporan a las industrias alimentarias. Este proceso pasa por la continua adaptación a las nuevas soluciones de limpieza, productos y métodos de los nuevos procesos productivos y a los objetivos relativos a la seguridad alimentaria que se van planteando.

“Nuestra experiencia conociendo todo tipo de instalaciones industriales nos lleva a ser capaces de detectar cuando analizamos los espacios a limpiar, aquellas zonas grises que van a suponer un problema”, ha señalado la directora de Cleanity. Como conclusión, ha querido ensalzar la importancia de unir esfuerzos con FIAB para llevar a cabo este manual, que pretende ser un documento de consulta útil y práctico que ayude a las empresas a hacer frente a los retos en materia de higiene industrial para garantizar la calidad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.